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El fenómeno de la Copa 1.000

Como parte del Campeonato Histórico de Velocidad FourB 2017, la Copa 1000 se ha perfilado últimamente como una de las categorías más importantes del automovilismo nacional. Deportivamente es muy probable que no sea la más importante, pero a nivel de espectáculo sí lo es.

Somos uno de los pocos países en donde el Fiat 600 lleva prácticamente 50 años sin interrupción compitiendo en el automovilismo. Argentina es otro caso, pero en Chile se ha mantenido la motorización en la mayoría de las categorías que se mueven a lo largo del territorio.

Muchos en el automovilismo se iniciaron en este compacto italiano, incluido el público,  ya que al ser monomarca, sus espectáculos tienen garantía de diversión y normalmente de accidentes espectaculares.

Foto por Alvaro Naranjo

Foto por Alvaro Naranjo

Pero la Copa 1000 no es sólo de Fiat 600, alberga una gran cantidad de compactos que entran en su reglamento, como el legendario Mini Cooper. Destaco un poco la idea del 600, ya que es el auto que más ha facilitado la práctica del automovilismo en Chile, rápido, noble y barato, está impreso en la memoria de más de una generación, y probablemente sea eso lo que más impulsa a la Copa 1000.

La nostalgia se apodera de quienes los ven correr, rememorando años y épocas doradas que parecen no querer irse. Lo que han hecho en esta categoría es sencillamente espectacular, han rescatado los autos con su mecánica original, y no contentos con ello, los han “mejorado” para recordar los Fiat Abarth que mataban gigantes como el Ford Mustang.

Han revivido autos que parecían entrar en su epílogo del olvido, pero que aún marcan muy fuerte en la memoria de las personas, traspasando ese sentimiento a generaciones nuevas, quienes empiezan a aprender sobre la cultura y a respetar el patrimonio que representan estos pequeños clásicos.

Foto por Alvaro Naranjo

Foto por Alvaro Naranjo

Parece difícil de creer que una categoría de automovilismo encienda a las personas, luego de ver que tenemos un cambio generacional fuerte y con ello, el creciente desinterés en las competencias de autos. Así como el amor por los vinilos, lo “vintage” que representa la Copa 1000 parece ser “cool” y genera gran expectación.

Es importante reconocer que reflotar esta parte de nuestra historia, es responsabilidad nuestra como público, ya que actores dispuestos a participar, los hay; normalmente las grillas de la Copa 1000 llegan y sobrepasan los 20 autos.