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El legado oculto y el lado B del Santiago E-Prix

Después de exponer porqué la Fórmula E nos dejó mal como chilenos, es bueno hablar también por qué el Santiago E-Prix debería ser bien recibido, de una forma más profunda.

Somos un país pequeño, al que eventos de gran magnitud no miran con mucho interés, de hecho cuesta que lleguen cosas tan universales como las transmisiones de la Fórmula 1. En automovilismo, somos casi menos que amateur, salvo por el Rally Mobil que ha sabido mover sus fichas de una manera increíble.

Hemos tenido años de inactividad, que en el último tiempo se han ido alejando, gracias a iniciativas como las del autódromo de Codegua y algunos campeonatos que rasgan los pocos recursos logísticos disponibles para desarrollar automovilismo. Con el profesionalismo lejos de nuestras tierras, nos cuesta mucho encontrar oportunidades para entender cómo hacen las cosas en otros lugares que tienen éxito, incluso aprender de los argentinos, a un par de horas de vuelo, nos resulta casi imposible; en el último tiempo ya ni ellos nos visitan (para competir). Perdimos el norte y hoy somos de los pocos países que carecen de autódromo cerca de su capital.

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Con este desfavorable escenario, el poder recibir una fecha de un Campeonato mundial de automovilismo, es una piedra preciosa que no esperábamos encontrar. El paso de la Fórmula E por Chile nos debería maravillar y podría ser el gran empujón que necesitábamos para hacer automovilismo de verdad. La carrera trae consigo un equipo enorme, infraestructura que conservaremos y lo más importante de todo, un conocimiento de nivel mundial para hacer nuestros propios eventos.

La carrera nos enseñará cómo hacer automovilismo  en una ciudad y nos demostrará que sí se puede hacer bien. Un gran equipo de chilenos, ha tenido la oportunidad de capacitarse con estándares FIA, dejando la posibilidad de mejorar enormemente las actividades locales. Hacer automovilismo profesional, incluso desde el punto de vista organizacional, ya no será una idea lejana como estudiar Latín.

Hoy podremos jactarnos de estar a la par con París, Roma, Punta del Este, Nueva York, Moscú… millones de personas alrededor del globo pondrán sus ojos en nuestras calles, en un evento que tiene un soporte en gran parte hecho por nosotros mismos. Las barreras son nacionales, los Marshalls son Banderilleros Chile, oficiales de pista chilenos, el médico jefe certificado por la FIA, es el Presidente del CASV, Don Claudio Solé, Chileno!

El Santiago E-Prix nos demuestra que sí podemos, que tenemos el valor, el conocimiento y las ganas para estar a la altura de cualquier capital y evento mundial. El legado de la Fórmula E es un regalo que debemos apreciar y cuidar en nuestra historia, es una oportunidad que debemos atesorar, porque nunca antes la tuvimos.

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Santiago será la vitrina al mundo, mostraremos nuestra mejor cara, cultura, nuestros emblemas y el lugar más preciado, donde demostramos nuestra felicidad: “Plaza Italia”; con orgullo podremos decirle al mundo “aquí estamos”. ¿¡Por qué no atesorarlo!?

Es hora de despertar y decir “esto es grande, debemos estar ahí, para que la próxima fecha, sea un CHILENO el que corra mano a mano con los mejores pilotos del mundo”. Sí, es tarea nuestra hacer que estemos en el mapa de los deportes mundiales, es nuestra responsabilidad apreciar estas oportunidades únicas y darles la importancia que se merecen, de esa forma las integramos y las hacemos nuestras.

Si para un mundial de fútbol escribimos poesía soñando con ser Campeones y desafíando a cualquiera que se nos cruce, ¿por qué no lo hacemos con otros deportes? ¿por qué no soñamos con un héroe campeón del automovilismo mundial que ponga el nombre de nuestro país en lo más alto? ¿acaso eso no trae beneficios económicos? sí, los trae.

Senna fue un ídolo en Brasil, fue inspiración para generaciones, hoy es un símbolo de la cultura universal.

Sí, el automovilismo es una práctica para unos pocos en el mundo, pero las capacidades que se deben reunir para ser campeón, son únicas e inspiradoras para la juventud.

A nivel de infraestructura, quedarán todas las barreras, hechas en Chile, pagadas por la Fórmula E. Doble ganancia.
Se reasfaltaron calles que llevaban AÑOS en mal estado, pagado por la Fórmula E.
La categoría no se lleva nada, no se ha movido ni un solo árbol. ¿cuál es la pérdida de la que tanto reclaman?, por el contrario, tenemos ganancias.

Hoy tenemos un Grand Prix de una categoría que será la única rentable en 20 años más, seremos parte de su historia, y lo estamos dejando pasar desapercibido. Aún es tiempo de despertar.

Columna de Opinión, escrita por Guillermo Zúñiga