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Fórmula Uno 2016: ¿Seguridad versus tecnología?

El pasado fin de semana comenzó una nueva temporada de la máxima categoría automotriz, la F1. Atrás han quedado las críticas del 2015 sobre los motores “turbo silenciados”, para dar pie a otras nuevas objeciones como el  reglamento de clasificación y sobre las medidas de seguridad. El espectacular, aparatoso y dramático accidente que protagonizaron el mexicano Esteban Gutiérrez (quien este año es piloto oficial de la nueva escuderia norteamericana Hass) y el ex campeón Fernando Alonso, sin duda tendrá varias opiniones e interpretaciones, lo que reabre el debate sobre seguridad en la categoría.

En los noticieros ha salido el accidente, apuntando a los peligros a los que están expuestos los pilotos y de como Fernando se ha salvado de milagro. Pero estos análisis y opiniones evidentes y superficiales, pasan por alto varios elementos, que hacen de la F1 un laboratorio de tecnología necesario para varias industrias, no solo la automotriz.

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Si bien es clara la cuota de fortuna tras haber salido ileso del accidente, también hay muchos beneficios atribuibles a los avances tecnológicos, como el diseño del monoplaza, materiales de construcción, etc. Hay una imagen clara donde Alonso camina alejándose del auto, mirándolo sin creer su final estado (chatarra), y a él no le pasó nada. Los mismos accidentes aportan para mejorar las medidas de seguridad, control y estabilidad, aportes qué no solo benefician a la F1 a mejorar.

Todos sabemos los riesgos de correr a 315 km/h, y los pilotos son los primeros en aceptarlos. ¿Pero qué tanto sabemos del beneficio para diversas industrias en tecnología y desarrollo que aporta la F1 gracias a estos riesgos aceptados y reconocidos?, poco. No solo para la industria automotriz o de neumáticos, donde vemos plasmados en motores, carrocerías, aerodinámica, que derivan de la F1 a las calles en autos de producción para uso común.

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Por otro lado, hay otras aplicaciones desconocidas que utilizan tecnologías derivadas de la F1 como la Biotelemetria en el bienestar de las personas o en herramientas de cirugía y desarrollo de elementos ortopédicos, que apuntan directamente a la medicina y salud de las personas. Por otro lado, el desarrollo y tratamientos de la energía. Ahorro, recuperación y optimización son elementos que se exportan de la F1 a otros campos en donde se han tenido resultados sorprendentes.

Con todo esto no quiero justificar los accidentes como parte de un espectáculo, solo quisiera recordar que antes de “satanizar” una actividad por ser “riesgosa” y comunicar los aspectos “negativos”, solo recordar que la F1 es mucho más que un espectáculo, deporte y centro de negocios. Es también un laboratorio de tecnología que aporta muchísimo a la humanidad.