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Fórmula E en Chile, ha sacado lo peor de nosotros, los chilenos

¿Cuántos campeonatos mundiales se celebran en Chile? Muy pocos, en todo ámbito de deporte. Con júbilo celebrábamos que la Fórmula E lograra tocar suelo chileno. Queramos o no, somos un país tuerca que ha perdido su memoria.

No han pasado 50 años desde que los chilenos se agolpaban a las carreteras en miles para ver a los Grandes Premios que se realizaban entre ciudades, o que eran capaces de asumir tacos de horas, para estar en las carreras del autódromo de Vizcachas cuando nos visitaban pilotos argentinos.

En algún lugar de los 90 olvidamos las carreras y nos hemos vuelto amargos, sí, amargos. La Fórmula E es uno de los pocos eventos de automovilismo mundial, que se realizaría en Chile. Es más, la única vez que tuvimos un Gran Premio de categoría mundial fue el año 1950.

¿por qué no celebrar y remar juntos ante la llegada de un espectáculo que reúne figuras que quizás no volveremos a ver de cerca?

2017/2018 FIA Formula E Championship. Street Demonstration - Rome, Italy. Lucas Di Grassi (BRA), Audi Sport ABT Schaeffler, Audi e-tron FE04 leads Sebastien Buemi (SUI), Renault e.Dams, Renault Z.E 17. Thursday 19 October 2017. Photo: Malcom Griffiths/LAT/Formula E ref: Digital Image IMG_8971

2017/2018 FIA Formula E Championship.
Street Demonstration – Rome, Italy.
Photo: Malcom Griffiths/LAT/Formula E

La gente olvida los momentos que nos regaló RedBull con el Fórmula Uno hace años atrás, los chilenos tuerca se agolparon por miles sólo para verlo unos minutos. Cierto es que el automovilismo es un deporte muy caro que algunos pocos pueden practicar, pero que la práctica de éste, genera momentos alternativos para que chilenos y sus familias tengan opciones de esparcimiento que llenen sus álbumes de fotografías.

Sí, la Fórmula E ha sacado lo peor de nosotros, ¿por qué? La oscuridad comenzó con una absurda pelea pública de poder entre la Fadech y Eliseo Salazar, la que en lugar de desarrollarse y solucionarse entre 4 paredes, se prefirió hacer a través del público. Mala imagen.

Cuando el evento tomó su curso, salieron protectores patrimoniales escondidos, con cartas a los diarios y críticas en las redes sociales. El reclamo es por unos metros cuadrados de adoquines. ¿dónde están estos protectores cuando se pierde el patrimonio real con edificios destruidos, abandonados y demolidos?

La organización ha asegurado que no se destruirá el patrimonio. Pero, en lugar de criticar, ¿por qué no se sentaron antes a aportar una alternativa? ¿por qué destruir una iniciativa en lugar de mejorarla?

Hoy, se suman las críricas públicas de otros deportistas de alto rendimiento, reclamando por la entrega de fondos (2 millones de dólares por parte del estado), representando sólo una fracción del costo del evento, mayormente financiado por privados. ¿cuánto entrega el estado a la ANFP? ¿cuánto es el presupuesto anual para otros deportes? ¿hay aporte estatal para las carreras de autos? La respuesta a ésta última pregunta, es un rotundo NO.

Entonces, proporcionemos, se critica por financiar un deporte que JAMÁS ha tenido aportes, salvo el Dakar, que ya no se corre en Chile. El estado jamás puso un peso para construir un autódromo, cuando los demás deportes tienen instalaciones estatales.

¿Por qué no se suman a la carrera y hacen ciclismo antes en el circuito?, se supone que el objetivo de la Fórmula E es demostrar la compatibilidad con la gente y la ciudad. Denuevo, ¿por qué destruir una iniciativa en lugar de mejorarla?

En otro artículo de prensa, se cita bulladamente el fracaso en la ciudad de Montreal, Canadá, con la organización de su carrera. Montreal puso millones de dólares, muchos más que Chile. Fue un error político, más que de la carrera en sí. La Fórmula E es una vitrina mundial para las ciudades, y como en todo orden de cosas que están comenzando, no todo sale bien.

Deberíamos estar orgullosos de ser parte del inicio de esta categoría, pero no lo estamos, estamos amargados, echando para abajo algo de que la gran mayoría se va a ver beneficiado. Es hora de revisar nuestra actitud, cultura y visión de futuro.