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La Serena – Santiago en McLaren, una experiencia diferente

Generalmente los testeos de autos son con un determinado objetivo y por un corto tiempo, pero ¿qué pasa si hacemos algo poco común con un auto poco común?

Por esas cosas de la vida emprendí un viaje desde La Serena a Santiago a bordo de un McLaren MP4-12C. Pensé en responder muchas preguntas, pero una muy importante, es ¿Qué tan versátil es un súper deportivo?

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A pesar de que fue el primer modelo de McLaren hace ya varios años, el 12C no se diferencia mucho del reciente 650S, de hecho sus diferencias son mínimas, asi que el viaje serviría de referencia para casi toda la gama de la marca inglesa, considerando que el mismo chasis y motor se usó para todos sus modelos.

 

Emprendí los casi 500 km de viaje sin saber hasta dónde llegaría con un tanque de combustible lleno. Cargué en Coquimbo para llenar el tanque de unos 70 litros, esperando que no fuera suficiente para llegar tranquilo a Santiago, así que esperé tener la necesidad de cargar al menos una vez.

 

Es un auto nervioso, dirección muy ágil y un motor que responde con muchísima facilidad, algo que está más que claro si se piensa que hay disponibles más de 600 caballos de potencia. La suspensión en su modo más suave, es muy rígida, no así áspera, pero algo incómoda si se va por ciudad sorteando baches; algo que no complica demasiado, es la altura o despeje al suelo, es un ítem que podía ponernos nerviosos, pero para la mayoría de las situaciones en los caminos chilenos, el 12C anda muy bien. Todos estos temas podrían hacer predecible un viaje muy incómodo y que requeriría varias pausas para descansar la espalda.

Básicamente el auto es todo lo contrario a lo que uno podría prever. En ruta es cómodo, la posición de manejo y la visibilidad hacia adelante y atrás, son sencillamente increíbles, temas que hacen muy agradable su habitabilidad. Con dos horas de viaje no se siente una necesidad de parar para evitar calambres.

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No tocaré el tema de la velocidad, ya que gran parte del viaje usé velocidad crucero dentro de los límites legales, el resto se los dejo a su imaginación. Increíblemente hasta mitad de viaje, el tanque de combustible me hacía pensar que la llegada a Santiago sería sin repostar.

La suspensión a pesar de ser rígida, es amable y no causa cansancio. Quizás el tema más agradable, es que la reducción de velocidad es innecesaria casi en cualquier tipo de situación, la dirección responde con precisión “quirúrgica” sin siquiera producir incomodidad, es capaz de moverse muy suave en curvas cerradas.

Su balanceo es como un postre perfecto, no hay subviraje ni sobreviraje. Los frenos son progresivos y el acelerador varía de tacto según los modos de conducción. 7 marchas parecen una eternidad, pero el motor tiene una respuesta tan buena, que mantener la 7ma marcha es casi regla durante todo el camino, salvo que busque aceleraciones brutales.

Sí hay ruido de rodaje bastante alto, podría mejorarse al igual que el ruido del viento. El sonido del motor es una melodía suave que no llega a molestar, incluso después de horas, es algo que está increíblemente bien cuidado.

 

Su habitabilidad gana puntos al encender el sistema de sonido. Tiene un sonido cálido firmado por Meridian. Como buen equipo de alta definición inglés, tiene grandes medios y un bajo que no estorba. Podría mejorarse, pero dentro del rango de sonido de fábrica, el de McLaren está dentro de lo mejor que existe.

La pedalera es la mejor diseñada que me ha tocado mover, junto con la del Lexus LFA, es MUY cómoda para cambios de movimientos y aún mejor si has osado usar la izquierda para frenar, se vuelve una experiencia subliminal.

Ya dejándolo en su destino final

Ya dejándolo en su destino final

Todos los diseños de sus elementos, confabularon para que el viaje fuera cómodo, y luego de poco más de 4 horas de viaje, me bajé como si nunca hubiese hecho esos 500 km. El tanque de combustible, alcanzó sin apuros para repostar en la Copec de Costanera Norte, luego incluso de un atochamiento (típico) en la entrada a Santiago.

Lo incómodo, increíblemente no tuvo nada que ver con el auto o la ruta, si no, con los demás conductores. Muchos hicieron maniobras francamente estúpidas para seguir y grabar al McLaren en ruta; es algo que ignoré, pero no dejó de ponerme nervioso que en un par de oportunidades me rebasaron a muy altas velocidades para frenar delante de mí. Otros trataron de presionarme para iniciar una carrera en la ruta, por supuesto, no sucedió.

Me alegra profundamente el balance que McLaren logró en un auto que no te cansa, por más que quieras concentrarte en encontrar algo que no te guste. Definitivamente, es una “canción” que escucharía mil veces, y otras mil más.